El movimiento político argentino llamado Kirchnerismo,
liderado por Nestor y Cristina Kirchner, se encuentra a una distancia del
comunismo soviético pero la fórmula opositora ´Cambiemos´, encabezada por
Mauricio Macri, se encuentra demasiado emparentada al neoliberalismo del
gobierno de Boris Yeltsin que tomó el poder en la Rusia post soviética.
Con la temeridad que caracteriza este blog trazaremos
algunas similitudes y diferencias entre la historia de la Unión Soviética y el
Kirchnerismo, seguramente no tan enfocado en lo económico (donde se
encontrarían muchísimas diferencias) sino en la construcción y lucha de poder.
Se reconocen los riesgos de banalizar ciertas cuestiones pero no es la
intención que este escrito se tome demasiado lineal y literalmente, sino
analizar elementos conceptuales y ligeramente superficiales.
Lenin, Néstor, Marx y Perón: como en la Rusia soviética el Kirchnerismo
elaboró una epopeya heroica de su gobierno y su historia. Perón cumplió el rol
de Carlos Marx, ese sujeto cuya mentalidad genial construyó una nueva teoría
económica, política y social que cambió los paradigmas establecidos. Mientras
la figura de Néstor Kirchner, fallecido en el 2010, se estableció como figura
simbólica mítica. Mientras Lenin lideró la revolución de Octubre que derribó
los regímenes imperiales y privilegios de la nobleza rusa en el contexto de la
crisis de la I guerra mundial. Luchando en inferioridad de condiciones, Nestor
se presentó como figura mítica que también lideró el país en los peores
momentos luego de la crisis del 2001, se enfrentó a los poderosos, a los “rusos
blancos” del país, al ejército internacional de la guerra civil rusa
representados en los capitales foráneos como en aquel congreso de Mar del Plata
contra el proyecto de asociación de libre comercio ALCA de George Bush o la
posterior anulación de las leyes de punto final y obediencia debida o el
posterior enjuiciando a los ex represores igual que Lenin castigó a los
explotadores. Con dimensiones dispares entre la URSS, el peronismo de Perón y el peronismo del kirchnerismo, y tambien con planificaciones distintas, las épocas de oro de los modelos en cuestión significaron para gran parte de la población la recuperación de derechos y reivindicaciones laborales, recursos para los mas pobres, baja desocupación, recuperación industrial y tecnológica, independencia económica de las grandes potencias e incremento de la inversión pública, entre otros logros.
Generales Monárquicos: ante la guerra civil de 1918 a 1923
Lenin se vio obligado a usar oficiales que habían ejercido funciones en el
ejército de Nicolás II. De la misma manera Néstor Kirchner se vio obligado a
sumar a sus filas algunos resabios del viejo régimen a través de algunos
funcionarios ex menemistas y otros ex duhaldistas. Sin embargo, de la misma
manera que la revolución eliminó a algunos de estos grupos en regulares purgas,
el Kirchnerismo fue intentando “depurar” sus líneas más tradicionales reemplazándolas
por agrupaciones más jóvenes y renovadas.
Kerensky y Duhalde: la figura de Kerensky y su corto
gobierno desde Febrero de 1917 se puede asemejar al corto gobierno de Eduardo
Duhalde. Kerensky era un exponente del frustrado intento del reformismo y el
fallido experimento de la construcción de una democracia burguesa en el
contexto de la crisis por la I guerra mundial. De la misma manera Duhalde
podría tomar el papel de Kerensky, intentando reconstruir algo luego de la
crisis post menemista y post Alianza, a través de reformas contundentes como el
fin de la convertibilidad de similar manera que la revolución de Febrero acabó
con el poder de la nobleza pero con ideas estructurales reformistas y
tradicionales como una profunda devaluación que profundizó la pauperización de
la sociedad. La Argentina convulsionada del 2001-2002, con asambleas populares,
“caceroleros” pidiendo la devolución de ahorros a los bancos y piqueteros
pidiendo trabajo se podría parecer a esas ciudades llenas de comunas, pobreza,
siervos, trabajadores industriales mal pagos y efervescencia política.
El pacto Ribbentrop – Molotov y el pacto Monopolio mediático
Clarín – Kirchnerismo: infinitas son las distancias entre Alemania y la URSS,
aunque la complicidad de Magnetto y Ernestina De Noble (dueños de Clarín) con
el gobierno militar de Videla en 1976 para la obtención de la empresa Papel
Prensa mediante coerción, coacción, desapariciones y torturas lo acercaría
tranquilamente al nazismo. Muy lejos estaba Nestor Kirchner de los
gulags de Stalin, pero de similar manera que se considera que Stalin firmó el
pacto con Alemania en 1939 para ganar tiempo para una segura lucha contra ese
mismo país y quizás con aliados occidentales Nestor consideró que la lucha
contra los monopolios mediáticos que
condicionaban los gobiernos democráticos debería esperar. Internamente se daba
una purga de los elementos duhaldistas del gobierno mientras se intentaba
recuperar la economía y otros frentes en una recuperación estructural similar a
la vivida por la URSS en los años ’30.
Guillermo Moreno y Stalin: por supuesto Guillermo Moreno
está infinitamente lejos de encarcelar y mandar a fusilar opositores (internos y externos).
Sin embargo, tuvo sus propios gulags, luchas intestinas y peleas consideradas
por muchos como mitológicas de la misma manera que Stalin. Amado y odiado, desde
la secretaria de comercio Guillermo Moreno tuvo su propia II guerra mundial en
enfrentamientos con ribetes de epopeya frente al monopolio de medios Clarín y
la aplicación de la ley de medios. El enfrentamiento con empresarios por
cuestiones de precios e impuestos y con terratenientes sojeros del campo por
retenciones. Pero como Stalin tuvo su propio “archipiélago gulag” con el manejo
de INDEC (Instituto Nacional de Censos y estadísticas). Dado que la negociación
de la deuda externa estuvo atada a la inflación estos índices fueron
cuestionados regularmente por su supuesta o real inexactitud intencionada,
karma que llegó a cuestas todo el trayecto kirchnerista como las cárceles de
Stalin en Siberia. Su distanciamiento del poder se asemejó al alejamiento de
Beria, segundo de Stalin, luego de la renovación soviética en la era de
Jruschov. Aunque los descontrolados niveles de inflación del actual gobierno de Mauricio Macri hacen que extrañen en parte a Guillermo Moreno con su mano dura para negociar con el empresariado generador de precios.
León Trotsky y Roberto Lavagna: no hace falta mencionar la
gran distancia ideológica entre Trotsky y Lavagna. Pero el alejamiento de Roberto
Lavagna, quien luego se presentó a presidente en el 2007, fue un cisma similar
al sufrido con la lucha entre Stalin y Trotsky. Néstor Kirchner y Lavagna,
surgieron y crecieron políticamente desde grupos distintos pero unieron sus
liderazgos luego de la crisis del 2001 y el gobierno de Duhalde de la misma
manera que Stalin y Trotsky unieron sus fuerzas en el contexto de la
revolución. La gran guerra civil fue una larga batalla épica como aquellas
negociaciones con los deudores internacionales y la victoria de Néstor y
Lavagna vivieron en el imaginario oficialista como aquella victoria heroica.
Sin embargo, con la partida de Roberto Lavagna del ministerio de economía las
imágenes de este fueron borradas de todas las fotografías de la misma manera
que Trotsky desapareció de otras donde acompañaba en el palco los discursos de
Lenin.
Recuperación económica, Mercosur, Pacto de Varsovia, UNASUR:
aunque Argentina pasó a ser una potencia industrial como la URSS, se puede
tomar el pase de la crisis económica de 2001 al crecimiento con las famosas
“tasas chinas”, el descenso de la desocupación, la crecimiento industrial, la
distribución de la riqueza con mayor equidad con la transformación de la URSS
de un país agrícola a una nación industrializada. En parte gracias al boom del precio
internacional de la soja las exportaciones crecieron y con medidas
proteccionistas y distributivas se generaron puestos de trabajo en industrias
automotrices, servicios e industria liviana. El Pacto de Varsovia entre los
países socialistas de Europa Oriental bajo la conducción de la URSS puede ser
considerado como el Mercosur y el UNASUR aunque en este caso Argentina tuvo un
liderazgo compartido con Venezuela en lo político y en un escalón inferior a la
potencia emergente Brasil. A su vez, como aquella unión socialista que
colaboraba con la revolución internacional pero también perdía algunos
combates, estas alianzas estratégicas lograron defender intentos de golpes de
estado en Ecuador, Bolivia, evitar una guerra entre Colombia contra Venezuela y
Ecuador, la inclusión de Cuba en la OEA pero no pudieron evitar los golpes
institucionales en Paraguay u Honduras.
La ley 125, el conflicto del Campo y la crisis de los misiles:
para la URSS la crisis de los misiles en Cuba que puso en riesgo de guerra
nuclear contra EEUU marca un antes y un después. Luego de la crisis la URSS
perdió parte de su eje político, condicionó sus relaciones internacionales,
trastocó lealtades internas y determinó tan profundamente su futuro que
finalmente se transformó en aquella herida sin cerrar hasta su final. De la
misma manera el proyecto de ley 125, que aumentaba o disminuía las retenciones
sobre las exportaciones de soja según sus ganancias, marcó una frontera para la
evolución del Kirchnerismo. De la misma manera en aquel conflicto se
visualizaron sectores duros y moderados dentro del Kirchnerismo, y elementos
que fueron considerados traidores de similar manera que en la URSS. Aunque
desde los sectores opositores y los liderazgos dentro de las federaciones del
campo (Grande y pequeños terratenientes) solo hubo sectores duros que pusieron
a la Argentina al borde de un conflicto de difícil control. El voto en contra
de la ley oficial en el senado de la nación a cargo del vicepresidente Julio
Cobos podría asemejarse a la reacción de los sectores duros del comunismo
nacional e internacional que esperaban de Jruschov una respuesta más sólida y
no la retirada de los misiles nucleares de la isla de Cuba. Para muchos
sectores ligados al socialismo mundial en 1962, se presentaba un escenario de
una lucha inevitable por la defensa de los logros obtenidos y los derechos por
reclamar para una mayor distribución de la riqueza, un momento bisagra similar
a aquel 2008 para muchos sectores sociales que pensaban que en aquella batalla
se definía una Argentina agroexportadora dominada por la oligarquía o una
estado completamente industrial, nacional y popular.
Revolución Cubana, Vietnam, ARSAT y Sputnik: para muchos
opositores el kirchnerismo (aclaramos nuevamente los gobiernos de Néstor y
Cristina Kirchner entre 2003 y 2015) tomó banderas prestadas sobre
reivindicaciones históricas pendientes y creó sobre ellas un relato oportunista
infundado gracias a victorias parciales. Sin embargo, aún con contradicciones y
defectos, con el Kirchnerismo se logró no solo la salida de la crisis del 2001,
un corte con el neoliberalismo reinante y una rápida recuperación económica
casi única en el mundo, sino que además anuló las leyes de punto final,
obediencia debida e indultos permitiendo el juicio a ex represores de la
dictadura militar, aumentaron los fondos en educación, se financió a Abuelas de
Plaza de Mayo que ya lograron recuperar 118 niños desaparecidos restituyendo
sus identidades. Se repatriaron miles de profesionales y científicos al país,
se desendeudó al estado, la desocupación cayó a niveles de un dígito
porcentual, se reemplazó a jueces de la corte por una corte suprema
independiente, la ley de fertilidad asistida, las asignaciones universales por
hijo, leyes de igualdad de género, matrimonio igualitario, la estatización de
YPF y Aerolíneas Argentinas, de empresas de servicios, ley del peón de campo y
personal de servicios domésticos, recuperación estatal de los fondos de
jubilaciones o colocar dos satélites de fabricación nacional en el espacio como
aquel Sputnik soviético de 1957, entre otros logros. De similar manera que la
URSS, también con sus defectos y en este último caso de una manera más extrema,
construyó un país industrial con casi pleno empleo y se transformó en una
esperanza para muchos y una advertencia para el capitalismo más duro. El Kirchnerismo
(también con sus alineamientos con el chavismo venezolano, solidarizándose con
Cuba, ajustando las alianzas internacionales con Brasil y socios del Mercosur)
se consolidó como un peligro –por supuesto, a niveles nuestros- para intereses
de los poderes económicos internos y externos y una esperanza para un sector
social que contempló esta situación reeligiendo a Cristina Kirchner en el 2011
luego de la muerte de Néstor en 2010.
Milani – Primavera de Praga: la desaparición en democracia de Julio Lopez, testigo de los juicios a los ex militares y policías represores en el proceso militar de 1976,
Crisis económica de 2008 – Crisis petrolera de 1973: de
manera diferente la crisis económica en los EEUU del año 2008 impactó sobre la
Argentina de similar manera que la crisis de 1973 afectó a la Unión Soviética
condicionando su supervivencia. Las relaciones económicas internacionales en
relación al precio del petróleo y el cambio del patrón oro realizada por EEUU
afectó de tal manera el equilibrio económico mundial de similar manera que la
crack de Wall Street de 2008 y los cambios en los precios del petróleo y la
soja afectaron la estabilidad económica nacional.
El distanciamiento chino de 1971 – Massismo / Lech Walesa –
Hugo Moyano. El distanciamiento chino del bloque soviético, el acercamiento del
país oriental a EEUU en 1971 se podría comparar al alejamiento de los sectores
peronistas tradicionales de la ortodoxia kirchnerista luego de las elecciones
de 2011 que determinaron la derrota electoral en las elecciones legislativas del
año 2013. La pérdida del apoyo de parte de la burocracia sindical encabezada
por Hugo Moyano junto al resurgimiento de un sindicalismo combativo de
izquierda considerada democracia sindical puede asemejarse a aquellos
levantamientos obreros polacos en los años ’80, aunque las reivindicaciones
eran distintas. Estas escisiones de parte del andamiaje del poder político
sumada a la dificultad de generar nuevas agrupaciones que conquistaran espacios
de poder (a pesar de la aparición de frentes juveniles como La Cámpora, JP
Evita u otros) mellaron la estructura de poder del Kirchnerismo dentro del
Peronismo y entre los sectores sociales que antes acompañaban al proyecto.
Inseguridad / Policías / Jueces: En el caso de la Unión
Soviética cuando el gobierno dictó medidas como la desestalinización el sistema
rejuveneció. Pero cuando mantuvo el statu quo sin alterar las burocracias y
dinámicas tradicionales ingresó en periodos de “gerontocracia”, un gobierno de
viejos personajes cuasi monárquicos. Con algunas medidas del Kirchnerismo por
momentos la nación rejuveneció pero el sistema ingresó en la gerontocracia de
acuerdo a sus victorias y derrotas. Al desplazar a los jueces de los años ´90,
la corte de la mayoría automática que avalaron todas las privatizaciones
fraudelentas del país y se los reemplazó por jueces independientes se
rejuveneció. Pero al cambiar el contexto y quiso modificar con una ley
la cantidad y profesión de los integrantes del consejo de la magistratura para
la designación de jueces se ganó un enemigo eterno: el sistema judicial. Esa
misma corte suprema declaró inconstitucional la ley aprobada por el congreso y
de allí en adelante la relación entre el poder ejecutivo y el judicial no fue la misma.
En el caso policial el desafío fue tan difícil como el que tenían los reformistas soviéticos cuando querían tocar los intereses militaristas rusos. Por lo tanto nunca se logró reformar completamente la estructura policial y en algunos casos no se quiso. Esta mezcla de condicionamientos, determinantes, acciones propias y ajenas e inacción ante leyes, jueces y estructuras policiales no ayudó a eliminar los casos la inseguridad que aunque disminuyó desde 2003 no ha dejado de ser un problema.
En el caso policial el desafío fue tan difícil como el que tenían los reformistas soviéticos cuando querían tocar los intereses militaristas rusos. Por lo tanto nunca se logró reformar completamente la estructura policial y en algunos casos no se quiso. Esta mezcla de condicionamientos, determinantes, acciones propias y ajenas e inacción ante leyes, jueces y estructuras policiales no ayudó a eliminar los casos la inseguridad que aunque disminuyó desde 2003 no ha dejado de ser un problema.
Chernobyl-Once: El efecto social ocasionado por el choque de
un ferrocarril en la estación Once en el año 2012 se puede asemejar al desastre
de Chernobyl en 1985. Ambos graves sucesos (por supuesto incomparables en
materia de consecuencias) revelaron defectos en los controles seguridad sobre servicios
públicos en manos de empresas, la corrupción interna en algunos sectores de
servicios (caso ex ministro de transporte Ricardo Jaime) y problemas de
infraestructura general dieron cuenta las falencias de un modelo administrativo
que aún tenía sus deficiencias. Las reformas y modernizaciones realizadas con
posterioridad no fueron suficientes para la psiquis mayoritaria.
Poderes mediáticos: el bombardeo mediático de las
estructuras de poder económicos fue y es similar en todas las sociedades
actuales. Y no fueron distintas las operaciones mediáticas en los años de Kirchnerismo,
intensificadas en los últimos años, a las vividas en el bloque soviético en los
años ´80 y ´90 que mostraban por todos los medios posibles los hipotéticos beneficios del capitalismo y las falencias del "peligro rojo". Que en la actualidad existan mayores canales de comunicación
gracias a la aparición de internet no significa que estos medios sean
independientes de manipulaciones y controles. La forma en que las verdades y las
mentiras son absorbidas casi sin discriminar de la misma manera que con los
limitados medios de hace cuarenta años que en la actualidad, con la diferencias
que en la actualidad hay mayor cantidad de opciones para elegir aunque las
fuentes sean casi siempre las mismas. Y esas fuentes, en general, son
controladas por poderes mediáticos ligados a los sectores con poderío económico
de siempre. Eso no significa que las poblaciones sean sujetos absorban sin
discriminar la información actual pero sigue existiendo, a pesar de la ampliación
de medios de información (con una disparidad en la cantidad de medios bajo
control de las grandes empresas) que ni la ley de medios ha podido subsanar. La distinción con la URSS es que allí no existían medios opositores. Sin embargo, la ley de medios argentina impulsaba la democratización de los medios desmonopolizando su control. Esta ley de medios fue derogada por Mauricio Macri apenas asumir, defendiendo los intereses de las grandes cadenas que fueron opositoras al kirchnerismo y que lo ayudaron a asumir la presidencia.
Control de las calles: la revolución rusa nació en las
calles de las grandes urbes. De la misma manera el peronismo y luego el Kirchnerismo
peronista tuvieron su génesis también en la toma de la vía pública para la
reivindicación de sus derechos. Pero de la misma manera que la clase
trabajadora soviética y su burocracia perdieron las calles entre 1989 y 1991
frente a intereses políticos no afines, el Kirchnerismo perdió el asfalto entre
2012 y 2015. Las clases obreras le dieron la espalda a la burocracia soviética
como las clases medias le dieron la espalda al Kirchnerismo. A pesar de las
manifestaciones masivas en los actos de Cristina Kirchner las calles fueron
ganadas por las clases medias descontentas por motivos variopintos que iban
desde la inseguridad, la falta de dólares, impuesto a las ganancias, pedidos de
justicia hasta cuestiones de estilo presidencial.
Debilitamiento de aliados: Entre 1980 y 1985 se produjo una
serie de muertes de históricas figuras soviéticas (Brezhnev, Andropov,
Chernenko) debilitando al Partido Comunista. Se asemejaba aquella situación a
la desaparición física de Hugo Chávez, referente de los movimientos de
centroizquierda latinoamericana. El golpe a Lugo en Paraguay, la enfermedad de
Lula y fin de la presidencia en Brasil, los intentos de golpe de estado a
Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia también afectaron la
estabilidad internacional del kirchnerismo.
Contrabando y Dólar “Blue”: las escenas de contrabando
vividas en la Unión Soviética en los años ’80 por el control de los medios de
producción y dinámicas comerciales se asemejan a la aparición del dólar “blue”
o ilegal en las calles luego de la aplicación de un control sobre la compra
venta de dólares. La pérdida del control sobre esta variable económica afectó
negativamente al gobierno en los últimos años de gobierno.
AMIA – Afganistán / KGB-SIDE: podría considerarse el caso
AMIA como la Afganistán kirchnerista y la purga de la SIDE a las intervenciones
finales sobre la KGB soviética. Un tema tan complejo y empantanado del que no
pudo ni podrá salir hasta el final del gobierno. La búsqueda de justicia por el
atentado a la AMIA en 1994 ingresó en un entramado plagado de espionaje,
traiciones, operaciones de Estados Unidos, Irán, Siria, el estado de Israel y
centrales de inteligencia internas. El desenlace de la muerte del fiscal Nisman
luego del descabezamiento de la SIDE (servicios de inteligencia del estado) y
de supuestas denuncias de una alianza de complicidad entre Irán y Argentina, en
el contexto de un tratado de energía nuclear entre EEUU e Irán, hicieron que el
kirchnerismo se encontrara en un fracaso estrepitoso de su intención de traer a
sospechosos iraníes a declarar por la causa. Se transformó una crisis
institucional, con operaciones de la ex SIDE similares las ejercidas por la KGB
en la medida que perdían poder, y en una retirada deshonrosa parecida a aquella
vivida por la URSS entre 1988 y 1988 de las tierras afganas.
El Muro de Berlín – Provincia de Buenos Aires: Los muros no
solo impiden que la gente se traslade libremente de un lado al otro sino
también que impiden ver. Algo parecido le pasó al Kirchnerismo en la provincia
de Buenos Aires, bastión histórico del peronismo. Los poderes mediáticos
cumplieron su rol de la misma manera que en 1989 ejercieron su capacidad para
debilitar al poder pro-soviético de Berlín. Aníbal Fernandez, el candidato
oficialista, fue acusado de ser el autor intelectual indirecto de tres crímenes
ligados al tráfico de efedrina. La acusación estuvo a cargo de los mismos sospechados y condenados por dichos
crímenes. Sin embargo, el Kirchnerismo no tomó en cuenta esta sospecha ni
tampoco otras críticas que se vertían sobre él: ganó la interna en primarias
pero perdió en las elecciones en la provincia más grande del país. En el 2015
propios y extraños veían con incredulidad como la candidata casi desconocida
María Eugenia Vidal atravesaba “el muro” de la Avenida General Paz (la avenida
que divide la Ciudad de Buenos Aires y la provincia) y como el bastión del
peronismo cambiaba de manos, pero esta vez con ambiciones no tan heroicas y
románticas como en aquel 1989.
Scioli-Gorbachov-Fuego Amigo: Daniel Scioli fue uno de los
elementos más fieles al kirchnerismo desde el inicio. Aunque por su estilo y
por sus propuestas moderadas o reformistas hacia el gobierno siempre fue
tentado por opositores y criticado por sus aliados internos. Se destacó siempre
por el diálogo con las fuerzas opositoras, de la misma manera que Gorbachov, y
por este hecho fue centro de muchas críticas de la ortodoxia kirchnerista.
Luego de haber ganado las internas por la mínima diferencia sobre el candidato
presidencial de ´Cambiemos´, Mauricio Macri, su postura se mostró más cercana
al reformismo que al Kirchnerismo duro aunque se mantuvo siempre dentro del
peronismo y el Kirchnerismo sin nunca haber salido del movimiento. Como
Gorbachov, propuso cosas similares a la Perestroika escapando un poco del conservadurismo
kirchnerista con políticas económicas más cercanas a algunos candidatos de la
oposición luego de no obtener una victoria en primera vuelta y sufrió el mismo
peligro que el líder soviético de ser observado como un simple rival a derrotar
a vista de la oposición y un líder débil a ojos de los no pocos votantes
kirchneristas que confían en el modelo económico. El 2015 se ha notado muchas
divisiones internas no solo en peronistas tradicionales y kirchneristas, sino
también entre individuos por la puja de cargos y poderes que ha mellado la
capacidad de entablar un combate coordinado en vistas de las elecciones
finales.
EEUU-EEUU: desde el NO al ALCA, la alianza con el chavismo
venezolano, la integración regional, la alineación progresiva hacia China y
Rusia, el control de importaciones y exportaciones, el desendeudamiento,
Estados Unidos y sus empresarios contemplan con buenos ojos un cambio de
gobierno que modifique estas tendencias que le permitan ganar no solo un socio
más sino recuperar una cabeza de playa en el entramado de mercados
sudamericanos en parte perdido luego de la “mala” diplomacia en la era George
Bush. Estados Unidos sigue siendo aquella potencia que 1991 que necesitaba una
Rusia capitalista y servil que no ponga reparo a sus intereses financieros y
geopolíticos.
Yeltsin y Mauricio Macri, el ariete neoliberal: Boris
Yeltsin llegó al poder total en Diciembre de 1991 marcando la caída de la Unión
Soviética. Para muchos la caída del Kirchnerismo puede ser vivida como un
evento similar en un proceso con muchos años menos de vida. Sin embargo, la
gran diferencia con las historias antes contadas, que en muchos casos parecen
más creativas que tangibles, es que Boris Yeltsin tienen muchas cosas en común
con Mauricio Macri. No solo son contemporáneos sino que sus ideologías son de
la misma base fundamental: liberación de la economía al mercado, el trabajador
como fusible de ajuste, privatizaciones, tercerizaciones, gerenciamiento,
escasa o nula intervención del estado, visualización de la educación, la salud
y la cultura como gastos, glorificación de la propiedad privada y el
empresariado, el afán de ganancias, política de créditos y beneficios a
sectores financieros y bancarios. Como empresario Mauricio Macri se benefició
de las patria contratista de los años ´90 de la misma manera que Yeltsin en el
poder que determinaron tanto en Rusia como Argentina crisis económicas y
pobreza. Y los unifica además que ambos tienen pasado de hechos de corrupción
poco claros, hechos que Mauricio Macri también posee en el presente en su
gestión en la Ciudad de Buenos Aires incluso antes de ganar las elecciones
presidenciales con casos de sospechosas licitaciones a empresarios amigos,
escuchas ilegales a docentes contestatarios o ex familiares del atentado a la
AMIA, negocios inmobiliarios, sobreprecios o represión a trabajadores, médicos
y pacientes del hospital Borda, sin contar con la evasión impositiva de
autopartes en el caso SEVEL cuando era solo un empresario en los años noventa o el reciente descubrimiento de varias cuentas offshore en Panamá para lavar dinero que lo cuentan como director o presidente.
El final de la historia: lo tuvo la gente, como siempre, y
decidió optar por un gobierno de derecha para solucionar lo que percibía como
problemas económicos, sociales, políticos y de estilo en comunicación. La
Argentina llegó a una transición presidencial hasta ahora pacífica, con índices
económicos más que aceptables, a pesar de la existencia de trabajadores “en negro”
y sin aportes, con baja desocupación, con logros obtenidos innegables tanto que
los opositores deben prometer no retirarlos desde la asignación universal por
hijo hasta la estatización de YPF o Aerolíneas Argentinas mas los mencionados
en uno de los puntos. La experiencia de los años ’90, los logros obtenidos, el
diferente contexto internacional multipolar, las modificaciones en las formas
de percibir la realidad por la ampliación de medios de comunicación, serán
algunos de los datos a tener en cuenta para percibir las distinciones de
aquella caída y ésta última.
En la actualidad parece percibirse las mismas consecuencias de la "des-sovietización" de Rusia: despidos masivos en especial en los organismos estatales, ajuste del gasto público, quita de subsidios que generan altos costos de servicios esenciales como luz, agua o gas, intento de pauperización de la calidad laboral, una brutal devaluación que genera mayores índices de pobreza, destrucción de los monumentos kirchneristas como en el Centro Cultural Nestor Kirchner como aquellos derrumbamientos de las obras de culto soviéticos, apertura de importaciones que destruyen a la industria y las pymes nacionales, quita de retenciones a los productores de materias primas como los sojeros o los inversores mineros en detrimento, invasión de empresarios y CEO´s en las carteras ministeriales, incremento de la deuda externa, la búsqueda de poner fin a los bloque latinoamericanos en pos de favorecer a los acuerdos de libre comercio como aquel final del Comecon de Europa del Este, persecución judicial a la cúpula del ex gobierno.
Pero obviamente, como ya dijimos, la URSS no era Argentina, ni el kirchnerismo es igual al comunismo soviético aunque lo querramos forzar un poco. Ni tampoco Sergio Massa, quien salió tercero las elecciones de 2015 e intenta atravesar estos momentos en una tercera posición equidistante entre el gobierno de derecha actual y el kirchnerismo pareciera perfilarse como un Vladimir Putin del cono sur. El comunismo y el kirchnerismo han sufrido un gran golpe pero no parecen extinguidos, y este último mucho menos. Aunque como iniciamos el escrito: Mauricio Macri es demasiado parecido a Boris Yeltsin.
La historia continúa...
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